El acoso laboral no se configura porque tu jefe retiró el café, el agua o cambió ciertas comodidades en la oficina.
El acoso laboral es una conducta reiterada de intimidación, hostigamiento, humillación, persecución, maltrato físico o psicológico que afecta la dignidad, estabilidad emocional y salud mental del trabajador.
Y cuidado: en Derecho Laboral no basta con “sentir” que existe acoso.
Debe probarse.
¿Cómo?
Con medios de prueba documentales, testimoniales o periciales.
Si existe un informe psicológico, este debe ser elaborado y suscrito por un perito experto, detallando de forma técnica las afectaciones emocionales y estableciendo que el desgaste mental, ansiedad, intimidación o afectación psicológica son consecuencia directa del entorno laboral hostil.
Porque en materia laboral, las emociones importan…
pero las pruebas sostienen el caso.
